La muerte tiene muchos rostros pero dos son los más evidentes, los más intensos y los más desoladores.
El primer rostro es la muerte del ser amado, sin importar el lazo o la relación propiamente dicha, la muerte de cualquier ser amado es una tragedia muy difícil de sobrellevar.
Pero, el rostro aún más complejo, más tortuoso es la muerte personal que experimentamos en nosotros mismos cuando la ausencia del ser amado nos ha encontrado con las dos caras de la muerte.
Muere el Ser Amado ,muere también en nosotros la esperanza , la ilusión , lo único que nos queda es el dolor, el sufrimiento y una melancolía que fuese mejor , tener un puñal en el corazón .
Es un dolor fiel, indignamente cruel, indigno porque es constante y aún mórbido, pero hay una solución importante realmente sanadora, pero claro no es una pastilla, no es una receta de comida, ni es el consejo de la abuelo o de la abuela. Es un trabajo espiritual y comienza con darle a nuestro Amor fallecido la dignidad de un amor sublime, de un amor tan grande que la muerte no puede arrebatar.
Primero que nada, cuando fallece un Ser querido el Amor no muere , el Amor se espiritualiza , el Amor se eleva pero no a un mundo lejano ,no a un futuro inalcanzable , se eleva a la categoría más excelsa y espiritual que es la fe . Es decir, Amar con Fe a pesar de lo sucedido, a pesar de todo, más allá de todo y más allá de la nada. El Amar con fe es amar a la persona en su esencia, en su fundamento, y por lo tanto es amarla en Dios .
Es cierto, que su presencia nos hará falta pero la Fe no es tan solo una idea o una excusa o una estrategia psicológica. La Fe nos hará vivir un amor sin distancia.
Se ama en presente, aunque haya ausencia del ser amado en su forma física, en su condición espiritual el Ser amado está en el universo y en todas partes pues aquella esencia está siempre integrada con la voluntad de Dios, su Creador. Por lo tanto, la fe es el amor seguro, la fe es el amor verdadero, y por esta razón la fe vence a la muerte porque Dios es el creador de la vida y la vida eterna.
Entonces, el Amor es ese lazo continuo que la muerte jamás podrá separar, éste es el principio para superar la muerte, el duelo y el dolor de la pérdida del ser amado.
Pintura y Escrito ; Oscar Basurto Carbonell
Clara, gracias por tu comentario. La fortaleza la encontrarás en Dios y con el tiempo ese dolor sera superado por el Amor , ese amor que los unió no morirá jamás, y lo sentirás en tu corazón , y te sentirá más unido a él.

yo perdi a el amor de mi vida 18 años queriendonos como amigos, compañeros, amantes, esposos, complices y se fue y por mas que busco consuelo en otras cosas no lo consigo ese dolor me mata
Como Clara, perdí al amor de mi vida, después de 11 años de amarnos. No vivíamos juntos, pues él vivía en otro país, pero nos amábamos entrañablemente, a pesar de la distancia. Un mes antes de casarnos y realizar nuestro sueño de muchos años le descubrieron un tumor cerebral que se lo llevó en pocos meses. No entiendo por qué nos pasó esto, cuando estábamos felices, llenos de ilusiones y esperanzas. Su ausencia para mí ha sido tan dolorosa que aunque sé que él está espiritualmente conmigo, por momentos pienso que no lo voy a soportar. Trato de estar animada y alegre y compartir con los demás, pero cuando estoy a solas con el Señor lloro y me quejo y no entiendo por qué se lo llevó. Solo me anima el pensar que algún día el Dios de los cielos, en su infinita Misericordia, nos permitirá volver a estar juntos y ser felices por siempre.